Chacumbeles

Chacumbeles, cuyo verdadero nombre era José Ramón Chacón Vélez, después de una azarosa vida, que incluyó el ras de mar de Santa Cruz del Sur, descubrió su pasión por el arte circense y logró enrolarse en la famosa carpa de Santos y Artigas donde llegó a adueñarse del número de la cuerda floja.

Un día, desde esa altura pudo observar cómo su amante se besaba apasionadamente con otro artista. Eso lo hizo desconcentrarse, perder el equilibrio y caer, causándose serias lesiones que lo tuvieron al borde de la muerte y lo inhabilitaron para seguir trabajando en el circo.

Chacón Vélez, consigue trabajo en la policía, patrullando el Parque Central. Abrumado por la muerte de su amada mascota, la perra Lolita, la traición de la mujer que amaba y el fracaso de su carrera como acróbata de circo, no quiso seguir viviendo.

Una madrugada de abril, se quitó la vida con su propio revólver de policía.

En 1941 Chacumbeles pasó a la inmortalidad en una canción homónima.