La engañadora

Todo parece indicar que la inspiradora de la canción La engañadora usaba ropa interior con rellenos que aumentaban considerablemente sus formas.

El propio autor del tema musical La Engañadora, el violinista y compositor cubano Enrique Jorrín, refirió que una tarde de sábado caminaba por la calle Infanta cuando reparó en una mujer de formas exageradas, muy provocativa, que avanzaba en sentido contrario.

Al verla, detuvieron su marcha los vehículos, el policía de tránsito se desentendió de lo suyo y todos los hombres la siguieron con ojos codiciosos. Aquello era algo descomunal, precisaba el Maestro.

A Jorrín y sus compañeros de orquesta les llamaba mucho la atención una muchacha que, siempre vestida de hilo blanco, era de las habituales en los bailes de Prado y Neptuno. Una mujer muy bella, de formas llamativas, sin dudas, pero algo raro advertían en ella los músicos. Las partes visibles de su cuerpo no armonizaban con lo que se ocultaba bajo el vestido. Era como si se tratara de dos mujeres diferentes.

Una noche, al ella entrar al salón, Jorrín la siguió con los ojos desde la tarima. No lucía como siempre, sino desarreglada, como si no hubiese tenido tiempo de componerse antes de llegar al baile. El compositor siguió con atención los movimientos de la joven. Esquiva, sin apenas responder a los saludos, se escurrió hasta el tocador. Minutos después salía de allí con la apariencia que le era característica. Jorrín relacionó entonces a la muchacha del salón con la mujer opulenta que vio en la calle Infanta .

Concluía Enrique Jorrín: «Esta es la verdadera historia de La engañadora. Hay quien cree que la escribí porque vi a una persona con relleno y no fue así».