Macorina

María Constancia Caraza Valdés, también conocida como María Calvo, y fundamentalmente como La Macorina;  nació en Guanajay, y era de origen campesino. Vino a La Habana a los 15 años con su novio  de entonces, un joven albañil, y tras instalarse con él en una accesoria de Centro Habana o La Habana Vieja comenzó a prostituirse. Era muy bella y no tardó en convertirse en una prostituta de lujo, una demi-mondaine, como se las llamaba en el París de la época.

La Macorina fue muy rica en los años 20 en La Habana, y estas riquezas las obtuvo de  su “amistad” con hombres acaudalados de la época, Llegó a tener cuatro lujosas mansiones y varios autos.

Fue una mujer sensible que asumió la responsabilidad de la atención de su numerosa familia, daba clases de piano a sus discípulas en el prostíbulo, y se preocupaba por muchos pobres a los que ayudaba, “en  fin no era solo una prostituta”.

A partir de 1934, con 42 años de edad y una situación económica desfavorable en el país sus encantos como meretriz fueron decayendo, desaparecieron sus propiedades, las cuales fue vendiendo para poder subsistir hasta su muerte pobre y solitaria el 15 de junio de 1977 en La Habana.

Fue la primera mujer que obtuvo Licencia de conducción y condujo un auto en Cuba, que era un convertible rojo con el que paseaba por las tardes por El Prado y el Malecón; se hizo tan célebre que recibió la dedicatoria de dos composiciones musicales.

Decían que sus manos tenían virtudes curativas, de ahí el estribillo de la canción: “Pónme la mano aquí Macorina, que me duele Macorina”.