Matías Pérez

Matías Pérez, el toldero portugués y pionero de la aeronáutica cubana, estableció a mediados del siglo XIX una fábrica de toldos cerca de la Plaza Vieja y prosperó como comerciante.

Si bien se conoce poco sobre su llegada a Cuba desde su Portugal natal,  se afirma que fue capitán de una embarcación de pesca y cosedor de telas para la confección y reparación de velas, labor en la que alcanzó una bien merecida fama, llegando a ser conocido entre los marineros como el Rey de los Toldos.

En Cuba se apegó de buena gana a las costumbres criollas  con su simpatía y cordialidad, y se dio a conocer por su condición de hombre afable, soñador, valiente, audaz, dado a  componer y decir versos, aventurero y de gran imaginación.

Matías Pérez hizo su primer intento como aeronauta el 12 de junio de 1856, propósito que no terminó como él soñaba debido a una falla en la válvula de escape del aparato, su globo cayó en el Potrero del Husillo, por Puentes Grandes.

El rey de los toldos se elevó el 28 de junio de 1856 desde el Campo de Marte, hoy parque de La Fraternidad, en su segunda ascención a bordo del aerostato nombrado La Villa de París y nunca más se supo de él.

Su hazaña marcó la historia de Cuba para siempre a través de una frase que utilizamos muy a menudo para nombrar aquello que se pierde sin remedio: “Voló, como Matías Pérez”.